Al llegar la noche, en mi casa comienza a escucharse el silencio,
Se siente el silencio en los grillos que comienzan a ser escuchados…
Ya comienzo a sentir esta casa como mía, tan pronto me he acostumbrado a ella,
Me amoldo a sus paredes, a sus pisos, a sus olores, a sus silencios…
Y ruidos propios no tiene, quizás porque escucha atenta los ruidos que vienen de afuera…
En este casi campo, en este borde de la ciudad.
Cuando cae la noche aquí las personas casi dejan de existir,
Cuando cierro mis ojos yo casi dejo de existir,
Vos casi dejas de existir, los recuerdos casi dejan de existir…
O quizás reviven, no lo sé porque casi dejo de existir y duermo…
A la mañana me espera el sol, muchas mañanas son pesadas,
Por eso duermo desnuda, así se siente menos el peso de un nuevo día…
Así mi alma no se siente tan apretada,
Así respiro todo el aire de este borde que me acuna en la tierra.

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