miércoles, 4 de noviembre de 2009


Ahora que el amor se hecho a dormir,

quiero amores de primavera

que desaparezcan al soplar el tierno viento de otoño,

que se caigan como las hojas amarillas de los arboles,

y que vuelvan con el primer aroma de los naranjos en flor.

Amores que vuelen alto y planeen a sus casas.

Amores que se llenen de la emoción,

de la ilusion del verdadero amor

pero que se apaguen con la lluvia rebelde del verano.

Que duerman en las estaciones de tren

esperando viajes irreales hacia el horizonte.

Amores que se coman las uñas junto al teléfono,

se cansen y salgan a asaltar la ciudad dormida.

Amores que encuentren cada día,

ésa, que crean su canción de amor