
A esta distancia imaginaria, te miro,
Te observo dar toquecitos con las puntas de tus dedos sobre mi cabeza, dedos que van y vienen, que me tocan fugitivamente y desaparecen,
se esfuman y me dejan en la confusión de no saber si fue un sueño o fuiste vos,
Tan real como el aroma de las flores en primavera…
Sé que vos me observas también,
o al menos me miras,
se que esta distancia es mentira muchas veces,
Pero también sé que no se acorta,
no se alarga, a veces no desespera y a veces cansa.
Esto no es amor, no es desamor, no es juego, no es deseo, no es felicidad ni es tristeza.
Esto es una medida distancia, es renunciar a un cuerpo, es renunciar a caricias y besos
Es tomar el té con galletitas en las madrugadas frías con una amiga o una desconocida…
Es un “te quiero” truncado, es hablar de ésto sin querer sentirlo,
Es herir sin querer, y es quedarse sin saber porqué, es caminar en la oscuridad siguiendo la luz que se aleja, solo se aleja
Pero la distancia sigue siendo la misma…
Y mi intención no es saltar desesperadamente esa distancia para verte de cerca, para tocarte, para besarte los dedos,
Mi intención siempre se renueva y vuelve a ser la inmovilidad de seguir acá, de observarte y mirarte cada día de un modo diferente, inventarte y volver a dejarte donde estas, donde siempre estas, sin irte, sin alejarte, sin acercarte, sin quererme, sin ser nada, sin ser algo,
sin buscarme, pero queriendo encontrarme

