
Ahora que el amor se hecho a dormir,


A esta distancia imaginaria, te miro,
Te observo dar toquecitos con las puntas de tus dedos sobre mi cabeza, dedos que van y vienen, que me tocan fugitivamente y desaparecen,
se esfuman y me dejan en la confusión de no saber si fue un sueño o fuiste vos,
Tan real como el aroma de las flores en primavera…
Sé que vos me observas también,
o al menos me miras,
se que esta distancia es mentira muchas veces,
Pero también sé que no se acorta,
no se alarga, a veces no desespera y a veces cansa.
Esto no es amor, no es desamor, no es juego, no es deseo, no es felicidad ni es tristeza.
Esto es una medida distancia, es renunciar a un cuerpo, es renunciar a caricias y besos
Es tomar el té con galletitas en las madrugadas frías con una amiga o una desconocida…
Es un “te quiero” truncado, es hablar de ésto sin querer sentirlo,
Es herir sin querer, y es quedarse sin saber porqué, es caminar en la oscuridad siguiendo la luz que se aleja, solo se aleja
Pero la distancia sigue siendo la misma…
Y mi intención no es saltar desesperadamente esa distancia para verte de cerca, para tocarte, para besarte los dedos,
Mi intención siempre se renueva y vuelve a ser la inmovilidad de seguir acá, de observarte y mirarte cada día de un modo diferente, inventarte y volver a dejarte donde estas, donde siempre estas, sin irte, sin alejarte, sin acercarte, sin quererme, sin ser nada, sin ser algo,
sin buscarme, pero queriendo encontrarme
Al llegar la noche, en mi casa comienza a escucharse el silencio,
Se siente el silencio en los grillos que comienzan a ser escuchados…
Ya comienzo a sentir esta casa como mía, tan pronto me he acostumbrado a ella,
Me amoldo a sus paredes, a sus pisos, a sus olores, a sus silencios…
Y ruidos propios no tiene, quizás porque escucha atenta los ruidos que vienen de afuera…
En este casi campo, en este borde de la ciudad.
Cuando cae la noche aquí las personas casi dejan de existir,
Cuando cierro mis ojos yo casi dejo de existir,
Vos casi dejas de existir, los recuerdos casi dejan de existir…
O quizás reviven, no lo sé porque casi dejo de existir y duermo…
A la mañana me espera el sol, muchas mañanas son pesadas,
Por eso duermo desnuda, así se siente menos el peso de un nuevo día…
Así mi alma no se siente tan apretada,
Así respiro todo el aire de este borde que me acuna en la tierra.